Los
consumidores actuales, valoran el escaso tiempo del que disponen y son más
conscientes de lo que compran y muy reflexivos, ven a las empresas como
recursos, buscan en ellas una buena relación “calidad-precio”, conocimiento y fundamentalmente que les “ahorren tiempo”.

Reconvierte
tus procesos de compra, en lo más simple para el consumidor, ya está
sobrecargado con responsabilidades, stress, probablemente problemas económicos
o familiares, no le trates de vender productos o servicios muy complicados,
pues los evadirá.
Venda un
producto que haga lo que dice que va a hacer, que no haya que devolverlo, que
no enoje al cliente, que no se pierda tiempo llamando a la empresa quejándose y
estresándose, enfóquese en la comodidad del consumidor y en el ahorro de su “tiempo”.
Existe la
posibilidad que aún enfocado en las cero fallas del producto, aún fallen, ahí
se genera un contacto con “servicio al cliente” y lo que se
espera es amabilidad, y no lo que ahora encontramos en muchas empresas,
personas de “servicio al cliente” que escuchan…. pero lo que tratan realmente
es sacarse al cliente de encima con unas pocas palabras, ya que probablemente
tienen que enviar un mensajito o vagar en la internet … Cuando un cliente se queja es una oportunidad
de fidelización y lo que este quiere es ser el “centro de atención”, “sentirse
comprendido”, “respaldado”, y no sólo tener una relación compra-venta.
Los
clientes ven a las empresas con un enfoque paternalista, la mayoría de los
padres no se aprovecharían de sus hijos.
Los clientes quieren sentirse cuidados, apoyados cuando sea necesario,
quieren que le ofrezcan seguridad, saber que le importas, que estás centrado en
su felicidad y que les “ahorres tiempo”…
Recuerda,
sólo hay 24 horas, para dormir, comer, hacer deporte, trabajar, estudiar,
cuidar a tu familia, etc.. y para
COMPRAR.
¿En su
estrategia ha considerado el tiempo de sus consumidores?